Falafel Receta: Que legumbres usar y platos en los que queda bien

El falafel es uno de esos platos que conquistan a quien los prueba por primera vez y no abandona a quienes ya los conocen. Si alguna vez te has preguntado cómo preparar una receta de falafel en casa, la respuesta es más sencilla de lo que parece: unos garbanzos crudos, un puñado de especias y las técnicas correctas son todo lo que necesitas para conseguir esas bolitas crujientes por fuera y tiernas por dentro que han convertido este plato en un clásico de la cocina de Oriente Medio.

El falafel tiene siglos de historia a sus espaldas y hoy se ha ganado un hueco en la gastronomía de todo el mundo. Su éxito no es casual: es una opción naturalmente vegana, muy nutritiva y extraordinariamente versátil. Puedes tomarlo solo, dentro de un pan de pita, sobre una ensalada o como acompañamiento de otros platos. Pocas preparaciones a base de legumbres ofrecen tanta flexibilidad con tan pocos ingredientes.

En este artículo encontrarás todo lo que necesitas saber: qué es el falafel, de qué está hecho el falafel, qué legumbres funcionan mejor, cómo prepararlo paso a paso y con qué platos combina de maravilla. También responderemos las dudas más frecuentes para que tu primera —o próxima— tanda de falafel salga perfecta.

Qué es el falafel y cuál es su origen

El falafel es una fritura elaborada a base de legumbres molidas, hierbas aromáticas y especias, moldeada en forma de bola o disco y cocinada en aceite caliente. Es uno de los platos más representativos de la cocina de Oriente Medio y el Mediterráneo oriental, aunque su popularidad lo ha llevado a los menús de restaurantes y cocinas domésticas de todo el planeta.

Su origen es objeto de debate: Egipto, Líbano, Israel y Palestina se disputan la paternidad del plato. Lo que sí se sabe es que tiene una historia larga y que, en distintas versiones, forma parte de la tradición culinaria de numerosos países de la región. En Egipto, por ejemplo, la variante más antigua se elabora con habas —conocida como ta’amiya— mientras que en el resto de Oriente Medio los garbanzos son la legumbre predominante.

Hoy, cuando hablamos de falafel en Europa y América, nos referimos casi siempre a la versión elaborada con garbanzo, aunque existen variantes con otras legumbres que merece la pena conocer.

De qué está hecho el falafel: ingredientes principales

Entender de qué está hecho el falafel es clave antes de ponerse a cocinar. Los ingredientes base son pocos y asequibles, pero su calidad y preparación marcan toda la diferencia.

La legumbre: el ingrediente fundamental

La base del falafel es siempre una legumbre. Lo más importante —y es un error muy común— es que la legumbre debe usarse cruda, remojada, y nunca cocida. Si usas garbanzos de bote ya cocidos, la masa quedará pastosa, no se mantendrá unida durante la fritura y perderás la textura característica del falafel auténtico.

Las legumbres más utilizadas son:

  • Garbanzos secos remojados: la opción más extendida y la que ofrece mejor textura. Se remojan entre 12 y 24 horas en agua fría abundante.
  • Habas secas peladas y remojadas: la versión egipcia tradicional, con un sabor más terroso e intenso.
  • Mezcla de garbanzos y habas: combina lo mejor de ambas legumbres, con una textura firme y un sabor más complejo.

Si te interesa conocer más sobre la familia de plantas que engloba estas variedades, puedes consultar nuestra guía sobre tipos de legumbres para entender sus diferencias nutricionales y culinarias.

El resto de ingredientes

Además de la legumbre, una receta de falafel clásica lleva:

  • Cebolla: aporta humedad y sabor. Puede ser cebolla blanca o morada.
  • Ajo: uno o dos dientes, al gusto.
  • Perejil fresco y cilantro fresco: las hierbas son imprescindibles. Le dan el color verde interior tan característico y un aroma fresco.
  • Comino: la especia principal, que da personalidad al falafel.
  • Cilantro en polvo: complementa el comino y redondea el perfil aromático.
  • Sal y pimienta negra: para ajustar el punto de sabor.
  • Bicarbonato o levadura: una pequeña cantidad ayuda a conseguir una textura más esponjosa por dentro.
  • Harina de garbanzo o pan rallado (opcional): se usa solo si la masa queda demasiado húmeda, para ligarla sin cambiar el sabor.

Qué legumbres usar y cómo afectan al resultado final

La elección de la legumbre no es un detalle menor: cambia el sabor, la textura y el color interior del falafel. Aquí tienes una comparativa para ayudarte a decidir:

LegumbreSaborTexturaColor interiorDificultad
Garbanzo crudo remojadoSuave, neutroFirme y crujienteVerde claroBaja
Haba seca remojadaTerroso, intensoMás densaVerde oscuroMedia
Mezcla garbanzo + habaEquilibrado, complejoFirme con ligera cremosidadVerde medioMedia

La versión con garbanzo solo es la más fácil de encontrar en las tiendas y la que mejor perdona los errores de principiante. La versión con habas es más auténtica en la tradición egipcia y tiene un sabor más pronunciado que gusta mucho a quienes buscan un perfil más rotundo. La mezcla es la favorita de muchos cocineros porque combina lo mejor de ambas.

Lo que ninguna de las tres versiones tolera es el uso de legumbre ya cocida. Si partes de garbanzos de bote, el resultado será una masa que se deshace en el aceite.

Receta de falafel paso a paso

Una vez claros los ingredientes, preparar la receta de falafel en casa es cuestión de organización. El único paso que requiere tiempo es el remojo previo de los garbanzos, pero el resto es rápido.

Ingredientes (para unas 20-25 unidades)

  • 250 g de garbanzos secos (o habas secas peladas, o mezcla)
  • 1 cebolla mediana
  • 3 dientes de ajo
  • 1 manojo de perejil fresco
  • 1 manojo de cilantro fresco
  • 1 cucharadita de comino molido
  • 1 cucharadita de cilantro molido
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato
  • Sal y pimienta al gusto
  • Aceite de girasol o aceite de oliva suave para freír

Preparación

  1. Remoja los garbanzos durante al menos 12 horas en agua fría con abundante espacio, ya que doblan su volumen. Escúrrelos bien antes de usarlos.
  2. Tritura en un procesador de alimentos los garbanzos escurridos junto con la cebolla, el ajo, el perejil y el cilantro frescos. Tritura hasta obtener una masa gruesa y homogénea, no un puré liso. Debe conservar algo de textura.
  3. Añade las especias, el bicarbonato, la sal y la pimienta. Mezcla bien. Si la masa está muy húmeda, incorpora una cucharada de harina de garbanzo.
  4. Refrigera la masa durante al menos 30 minutos. Este paso es importante: el frío la compacta y facilita el moldeado.
  5. Forma las bolas o discos con las manos ligeramente húmedas, de unos 3-4 cm de diámetro.
  6. Calienta el aceite a 175-180 °C. La temperatura correcta es fundamental: demasiado fría y el falafel absorbe grasa; demasiado caliente y se quema por fuera quedando crudo por dentro.
  7. Fríe en tandas durante 3-4 minutos, girando para que se doren de forma uniforme. Retira y escurre sobre papel absorbente.
  8. Sirve de inmediato: el falafel está en su mejor momento recién hecho, cuando el exterior sigue crujiente.

¿Se puede hornear o hacer en freidora de aire?

Sí. El falafel horneado o en freidora de aire no tiene la misma corteza crujiente que el frito, pero es una alternativa más ligera. Para el horno, precaliéntalo a 200 °C, pinta los falafels con un poco de aceite y hornéalos 20-25 minutos girándolos a mitad de cocción. En freidora de aire, 180 °C durante 12-15 minutos suelen ser suficientes.

Con qué platos combina el falafel

El falafel es uno de los ingredientes más versátiles de la cocina mediterránea y de Oriente Medio. Puede funcionar como protagonista o como acompañamiento, y admite tanto presentaciones formales como opciones rápidas para el día a día.

Las salsas y acompañamientos clásicos

El falafel casi nunca se sirve solo. Sus acompañamientos tradicionales son:

  • Hummus: la combinación más clásica. El falafel y el hummus son inseparables en la mesa de Oriente Medio. Si quieres preparar tu propio, te explicamos cómo hacer hummus casero de forma sencilla.
  • Tahini: salsa de sésamo que aporta un sabor cremoso y ligeramente amargo que equilibra el especiado del falafel.
  • Salsa de yogur con pepino y menta: fresca y ligera, funciona muy bien para contrarrestar la fritura.
  • Tomate, pepino y cebolla morada: en brunoise, aliñados con limón y aceite de oliva.

En platos y formatos completos

Más allá de los acompañamientos, el falafel puede integrarse en:

  • Pan de pita relleno: el formato más popular en todo el mundo. Se rellena el pan con falafel, ensalada, tahini y encurtidos.
  • Bowl o plato combinado: sobre una base de arroz, bulgur o quinoa, con verduras asadas y salsas.
  • Ensalada: el falafel crujiente sobre hojas verdes con zanahoria rallada, aguacate y aderezo de limón es una combinación que funciona muy bien.
  • Mezze: como parte de una mesa de entrantes al estilo libanés, junto con taboulé, baba ganoush y pan plano.
  • Wraps: envuelto en pan lavash o tortilla con verduras y salsa de yogur.

Si quieres seguir explorando la versatilidad de las legumbres más allá del falafel, encontrarás inspiración en nuestra sección de recetas con legumbres.

Preguntas frecuentes sobre el falafel

¿Por qué se me deshace el falafel al freírlo?

Casi siempre es porque los garbanzos estaban cocidos o porque la masa tenía demasiada humedad. Asegúrate de usar legumbre cruda remojada, escúrrela bien y, si la masa está muy blanda, refrigérala más tiempo o añade una cucharada de harina de garbanzo.

¿Se puede congelar el falafel?

Sí. Puedes congelar tanto la masa cruda como los falafels ya fritos. La masa cruda se congela en porciones individuales y se fríe directamente sin descongelar. Los falafels fritos se recalientan en horno o freidora de aire para recuperar parte de su textura crujiente.

¿El falafel es apto para celíacos?

La receta base de falafel no lleva gluten. Sin embargo, si añades pan rallado o harina de trigo para ligar la masa, deja de serlo. Para una versión apta para celíacos, usa harina de garbanzo o de arroz como sustituto.

¿Cuánto tiempo se puede guardar el falafel en la nevera?

Los falafels ya fritos aguantan bien en nevera entre 3 y 4 días en un recipiente hermético. La masa cruda sin freír puede guardarse en nevera hasta 2 días.

¿Qué diferencia hay entre falafel y ta’amiya?

El ta’amiya es la versión egipcia del falafel, elaborada con habas en lugar de garbanzos. Tiene un color interior más oscuro, un sabor más intenso y una textura ligeramente diferente. Ambos se preparan de forma similar, pero la legumbre marca una diferencia notable en el resultado final.

¿Es necesario añadir huevo a la masa?

No. El falafel tradicional no lleva huevo y es naturalmente vegano. El huevo no es necesario para que la masa se mantenga unida si se usa la técnica correcta: legumbre cruda remojada, masa fría y temperatura de aceite adecuada.

Conclusión

Preparar una receta de falafel en casa no tiene ningún misterio una vez que conoces los fundamentos: legumbre cruda remojada, hierbas frescas, especias bien equilibradas y aceite a la temperatura correcta. La elección entre garbanzos, habas o una mezcla de ambos dependerá del sabor y la textura que prefieras, pero cualquiera de las tres opciones puede dar un resultado excelente.

Lo que sí está claro es que el falafel es mucho más que una receta: es una puerta de entrada a una cocina rica, llena de matices y con una cultura culinaria que ha dado algunos de los platos vegetales más completos y deliciosos del mundo. Anímate a prepararlo en casa, experimenta con las salsas y los formatos, y descubre por qué lleva siglos conquistando mesas de todo el planeta.

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